Las salinas de Nuévalos
A un kilómetro de Nuévalos están las únicas salinas de la comarca de Calatayud, en funcionamiento hasta 1969. El conjunto conserva las eras de evaporación y balsas. Llegaban a producir cien toneladas al año.
A un kilómetro escaso de Nuévalos, en dirección a la carretera del Monasterio de Piedra, están las únicas salinas de la comarca de Calatayud. Estuvieron en funcionamiento hasta 1969, cuando se vendieron por falta de rendimiento. Ángel Castejón Rubio fue el último salinero.
La ruta comienza en la plaza de Nuévalos, junto a la estatua de Antonio Colás. Se toma la carretera hacia el Monasterio de Piedra y, a los 500 metros, un camino de tierra a la derecha conduce directamente al complejo salinero.
El conjunto está formado por numerosas eras de evaporación, a las que se repartía el agua desde cinco grandes balsas. La sal que se obtenía, muy blanca, se utilizaba para salar jamones y como sal de mesa. Llegaban a producir cien toneladas al año.
Hoy las eras están secas, pero el trazado completo de las balsas y canales sigue siendo visible. El lugar tiene un aire desolado que contrasta con el verde de la vega del Piedra. Desde las salinas se ve la ermita de la Virgen de los Albares, que sirve como parroquia del pueblo.