Carenas Guía

29 de junio de 2026 · carenas.net

La Semana Santa de Carenas

En el siglo XVIII, la Semana Santa de Carenas adquirió tal fama que los vecinos de Ibdes quisieron copiarla. Ofrecieron tierras a cambio de nueve pasos.

En el siglo XVIII, la Semana Santa de Carenas adquirió tal fama que los vecinos de Ibdes quisieron copiarla. Ofrecieron la Vega Somera, de su propiedad y perteneciente a la Pardina de Somed, a cambio de nueve Santos Pasos de Carenas. Con una condición: que no pudieran volver a copiarlos.

Hoy, esa Semana Santa ha perdido gran parte de su identidad. Los actos están muy menguados. Solo ha aumentado el paso de los tambores, a imitación del Bajo Aragón.

Los actos que quedan

El Miércoles Santo se va en procesión hasta el Sepulcro y se trae el Cristo yacente a la iglesia, donde permanece hasta el Domingo de Pascua. Ese día se traslada de vuelta al Sepulcro con una misa de campaña en la explanada.

El Viernes Santo por la tarde se ha venido tocando un tambor muy antiguo que marcaba el ritmo procesional. Se mantiene una representación reducida del Santo Entierro en la iglesia.

Cómo era antes

La procesión se caracterizaba por la cantidad de soldados romanos que participaban. Meses antes hacían instrucción para desfilar ordenadamente. Junto a los pocos trajes de romanos existentes, la mayoría desfilaba con el traje de los tercios españoles (alabarderos) del siglo XVI.

El Jueves Santo por la tarde se hacía la entrada ceremonial desde el portegado hasta el interior de la iglesia, simulando la Prendición en el Huerto. Cuando el cura entonaba el Gloria, los soldados romanos entraban en dos columnas por el centro, golpeando el suelo con las picas al paso, mientras redoblaba el tambor.

El Viernes Santo se representaba El Descendimiento en el presbiterio. Cubrían el altar mayor con un gran telón plomizo y un predicador desde el púlpito narraba la pasión. De pronto, el telón se rasgaba y aparecía Jesús clavado en la Cruz, con los romanos al mando de un decurión vigilando el cuerpo. A los lados, la Virgen, la Magdalena, San Juan y el romano Longinos con su lanza. Por el centro, dos columnas de soldados abrían paso a José de Arimatea y Nicodemo, que trepaban a la cruz con escaleras y bajaban el cuerpo.

Terminado el sermón, el público salía a esperar la procesión.

La Procesión del Santo Entierro daba la vuelta al pueblo y cruzaba el interior del templo de Santa Ana, entrando por una puerta y saliendo por otra. Allí se rezaba un responso ante el Cristo de la Langosta. En la plaza mayor se representaba el Santo Entierro, y el cura dirigía el Sermón de la Soledad desde un balcón, mientras la muchedumbre escuchaba silenciosa. Las casas se iban iluminando con velas al caer la noche.

El Domingo de Pascua, la Cuna del Cristo yacente se trasladaba al Sepulcro y se celebraba misa de campaña. Todo el mundo besaba los pies del Cristo. Después del almuerzo, una rondalla recorría las calles lanzando jotas.

Fuentes: Urzay Barrios, J. Á. (2006). Cultura Popular de la Comunidad de Calatayud, Tomo II. Centro de Estudios Bilbilitanos. Capítulo dedicado a Carenas (páginas 168-175), escrito por Joaquín Melendo Pomareta.