29 de junio de 2026 · carenas.net
San Sebastián, patrón de Carenas
El 20 de enero es San Sebastián, patrón de Carenas. La cofradía cuenta con más de cien cofrades, dos imágenes del santo y una procesión que va de la igl...
El 20 de enero es San Sebastián, el patrón de Carenas. La cofradía, revitalizada en los años noventa, cuenta hoy con más de cien cofrades. Conserva dos imágenes del santo: la tradicional, atado al árbol y asaeteado, y una segunda, más valiosa artísticamente, que lo representa vestido de capitán romano. También un estandarte rojo con la estampa del santo.
La procesión va desde la iglesia a la ermita de Santa Ana. Una charanga acompaña todos los actos. Se recuperó el son de gaita y tambor, y la Asociación de Gaiteros de Aragón ha participado durante años.
La celebración antigua
Antes, el esquema era otro. El día 19 la cofradía iba en procesión hasta la ermita para rezar vísperas. El día 20 venía un gaitero de Ibdes, al que acompañaba con su tambor el Tío Josito de Carenas. Al paso de la procesión por la Herrería, los cazadores del pueblo lanzaban una descarga de tiros que se repetía al cruzar el Puente del Molino. Desde lo alto del Cerrillo, un cofrade disparaba trabucos antiguos del municipio.
En Carenas se contaba que, como todos querían llevar el pendón, lo tiraban al río Piedra para ver quién tenía valor de recogerlo del agua helada. La versión real es que bandeaban el pendón al pasar por el puente, rozando el agua con la tela. Algunos años hacía tanto frío que había que picar el hielo del puente para poder pasar.
El día 21, San Sebastianillo, se celebraba misa por los difuntos.
Hasta mediados del siglo XX, San Sebastián eran las fiestas mayores de Carenas. Se recuerdan partidos de pelota a mano en cuatro frontones, corridas de toros en la plaza y carreras de pollos con participación del campeón de España de fondo.
Fuentes: Urzay Barrios, J. Á. (2006). Cultura Popular de la Comunidad de Calatayud, Tomo II. Centro de Estudios Bilbilitanos. Capítulo dedicado a Carenas (páginas 168-175), escrito por Joaquín Melendo Pomareta.