29 de junio de 2026 · carenas.net
San Pascual Bailón en Carenas
San Pascual Bailón se celebra el fin de semana más próximo al 17 de mayo. Procesión, subasta de ofrendas, judías para todo el pueblo y baile con charanga.
San Pascual Bailón se celebra el fin de semana más próximo al 17 de mayo. La cofradía organiza la fiesta y la financia con cuotas de cofrades, rifa y el recargo de la lotería de Navidad.
Tres días.
Día 1. Charanga en la plaza. Se baila.
Día 2. Por la mañana, procesión y misa. Después, refresco en la Casa de Cultura. Por la tarde se saca la peana a la plaza y se subastan los presentes ofrecidos al santo. Terminada la subasta, se lleva el santo a la iglesia bailándolo —sobre todo las mujeres— al ritmo de la charanga. Luego se baja a la era de San Pascual y aledaños, donde un cocinero contratado por la cofradía ha preparado judías para todos. Las cuadrillas encienden hogueras y asan carne. Se vuelve a la plaza bailando con la charanga; la subida dura varias horas. Al llegar, comienza el baile con la orquesta.
Día 3. Flaquean las fuerzas. Por la tarde se baja de nuevo a merendar a la era, intentando acabar con los restos del día anterior. Se sube bailando otra vez con la charanga, pero la intensidad es menor.
Antes
Antiguamente, del 15 al 18 de mayo se mezclaban las fiestas de San Isidro y San Pascual: cuatro días seguidos —San Isidro, San Isidrillo, San Pascual y San Pascualillo—. La subasta tenía larga tradición. La peana llevaba el rollo de la cofradía y presentes sencillos: entrealmas, manojos de nueces, manzanas pinchonas, velas o cerezas, según cómo fuera el año.
Cuando se bajaba a la era, la cofradía ofrecía garrafas de vino y habas verdes aderezadas con sal. Se bailaba con la charanga. Después, mozos y mozas bailaban alrededor del peirón de San Pascual cogidos de la mano, dando varias vueltas. Una vieja costumbre era bailar el baile del pollo en fila india.
Fuentes: Urzay Barrios, J. Á. (2006). Cultura Popular de la Comunidad de Calatayud, Tomo II. Centro de Estudios Bilbilitanos. Capítulo dedicado a Carenas (páginas 168-175), escrito por Joaquín Melendo Pomareta.